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17 February 2011 @ 11:41 pm
Popurrí Shassie / Chasey  
Cuando en Nochevieja hice el listado de propósitos para Año Nuevo que no iba a cumplir ni para atrás, me dije a mí misma que este año quería escribir más; fanfiction, original, whatever, pero ponerme con ello. ¿El resultado? Estamos a más de mitad de febrero y no he escrito una mísera línea xD
También es cierto que mi mente me está llevando por unos caminos muy extraños y sospecho que hasta que no haga algo al respecto se va a negar a desarrollar ninguna historia más, así que veremos.

El otro día me estuve mirando mi carpeta de fanfics inacabados y releyendo algunos, lamentando que nunca hubiera sido capaz de darles un final. Y se me ocurrió algo; aunque no vaya a terminarlos nunca, al menos, ya que escribí algo, darles como un pequeñito homenaje. Muy buenos no son, seamos honestos, pero en su momento les puse cariño y por eso me he animado a hacer este post. Así que, voy a publicar algunos extractos de esos fics, por si a alguien le hace gracia saber lo que pudo ser y nunca fue.

Todos son de Psych y de Chuck, original que es una con sus fandoms.




Chuck deseaba tener una vida normal; una novia de verdad, que le esperara al final del día, con un trabajo normal y una tranquilidad que hacía mucho tiempo que había perdido. Pero en el fondo sabía que era muy improbable que volviera a tener una vida normal alguna vez y que, en el mejor de los casos, tendría que vivir siendo el Intersect para siempre.

La verdadera razón por la que había renunciado a un futuro con Sarah es que, por más que ella tuviera sentimientos por él, la sombra de Bryce siempre sería alargada. Aún en el caso que Sarah le eligiera a él, siempre vería esa duda en sus ojos cada vez que Bryce reapareciera en sus vidas. Jill le había suplicado que le perdonara la primera vez que le había engañado con Bryce, y le había asegurado que era a él a quien quería, pero Chuck no tenía ninguna duda de que volvería a pasar, y por eso había cortado con ella. Y con Sarah sería lo mismo.

Ahora, Chuck se conformaba con poder estar con alguien para quien él fuera el primero y único, como Ellie y Devon, o Morgan y Anna.

Despertó al día siguiente, en su cama, con la misma ropa que llevaba puesta por la noche y con una palpitación en la cabeza semejante a la que tuvo el día de su cumpleaños después de abrir el e-mail de Bryce. Se masajeó ligeramente las sienes, comprobando aliviado que el dolor era menos intenso que el de la otra vez. Se incorporó y entonces vio que no estaba solo en su habitación.

-¿Estás bien, Bartowski? – preguntó Casey, la preocupación reflejada en su casi siempre pétreo rostro.

-¿Casey? ¿Qué haces aquí?

Casey volvió a su expresión habitual de indiferencia y frialdad en el momento en el que comprobó que Chuck estaba consciente y bien.

-Anoche mientras monitorizaba tu habitación como de costumbre escuché un ruido sordo y a ti diciendo que odiabas a Bryce Larkin. Cuando vine, te encontré tirado en el suelo con las gafas de sol de Larkin puestas.

-Ah, sí. Bryce me dejó sus gafas y en ellas puso el microchip que acabábamos de recuperar. Al parecer, el Intersect se actualizó gracias a eso.

-¿Actualizado?

Chuck no supo descifrar la expresión de Casey, pero de alguna manera parecía… satisfecho. Obviamente para él era una buena noticia que el Intersect de su cabeza se hubiera actualizado. Iba a preguntarle por ello cuando otra cuestión más importante asaltó su mente.

-Casey, ¿me estás diciendo que has pasado toda la noche a mi lado vigilando mi sueño?

El agente pareció sorprendido de la pregunta, y su respuesta delataba que para él era evidente que sí.

-Por supuesto que sí, no corrías peligro pero no podía irme hasta estar completamente seguro que te encontrabas bien. Y como ya lo estoy, creo que va siendo hora de que me vaya.

-Espera, Casey.

Chuck cogió a su protector del brazo, reteniéndolo a su lado.

-¿Estabas preocupado por mí?

Casey no respondió, pero por una vez su mirada delataba sus pensamientos. Chuck miró en sus hermosos ojos azules, tratando de adivinar qué más se escondía en ellos.

-¿Estabas preocupado por el Intersect o también por mí?

-Chuck, ya sabes la respuesta.

(Esto lo escribí después del episodio de la segunda temporada en el que Chuck rompe con Sarah y Bryce le da las gafas de sol para que el Intersect se actualice. Aquí todavía no sabía que Jill no se acostó con Bryce. Iba a ser una colección de mini-fics inspirados por canciones de Muse, éste era el segundo)

***


Pero a veces soñaba con la idea de que Bryce estuviera vivo y se imaginaba cómo sería su reencuentro. Chuck se moría por agradecerle lo que había hecho por él y pedirle perdón por haber sido tan injusto y haber dudado de sus intenciones, en sus fantasías Bryce le decía que era perfectamente comprensible que Chuck le hubiera odiado todos estos años porque él no había podido decirle la verdad y entonces, con la mejor de sus sonrisas, le aseguraba que todo estaba bien y que él también le quería. Chuck solía dejar su fantasía en ese punto, antes de que su mente traicionera fuera por derroteros menos emocionales y más físicos que todavía no estaba dispuesto a asumir.

Pero eran sólo fantasías, fantasías que no le llevaban a ningún sitio. De todos modos, se había convencido de que amaba a Sarah, y su beso con ella se lo había confirmado. Y aún así, cuando ella le soltó la bomba, sintió como si su corazón se parara de repente. “Chuck, Bryce está vivo”.

Bryce estaba vivo. Bryce había escuchado sus plegarias y había vuelto a su vida, por fin tenía la oportunidad de verle, y hablar con él, y decirle todo cuanto tenía guardado en su pecho desde el momento en el que sus ojos azules le habían mirado por primera vez en Stanford.

Los mismos ojos azules que le habían mirado con frialdad tras preguntarle que quién era. Chuck pensaba que ya no era posible que Bryce pudiera romperle el corazón más veces pero como siempre estaba equivocado, y mucho.

Se había puesto muy nervioso cuando le habían dicho que Bryce había preguntado por él nada más despertar. Estaba ansioso por saber qué quería decirle, pero también estaba aterrorizado, porque no se habían visto desde que se fue de Stanford y habían pasado muchas cosas en todo ese tiempo.

Verlo había sido… extraño. Atado a una silla, vestido todo de blanco, imposiblemente guapo, casi no parecía que fuera un ser vivo. Pero tenía que estar vivo, porque sólo Bryce era capaz de hacerle daño de esa manera.

(Un Chuck/Bryce que me hubiera encantado terminar, pero el canon evolucionó de tal manera que llegó un punto en el que ya no era posible continuarlo. Y no me refiero al final de la segunda temporada, que eso ya formaba parte de la historia. De todas formas, igual es mejor así, porque aunque estaba bastante contenta con el resultado, ya empezaba a ser muy repetitivo y no había escrito ni la mitad)

***


Chuck estaba fascinado con Shawn. En las pocas horas que hacía que se habían conocido, Shawn ya le había explicado como veinte trabajos diferentes, y todos ellos parecían apasionantes. En el fondo, Chuck le envidiaba; Shawn había vivido toda su vida como había querido, libremente, y pasándoselo bien. Y seguía teniendo libertad para hacerlo. Gustosamente se hubiera cambiado por él en aquel momento.

-Dime una cosa, Shawn – Chuck miró al cielo, las estrellas algo más diluídas sobre una capa de finas nubes -. No eres vidente de verdad, ¿no?

Shawn le miró sorprendido.

-¿Por qué lo dices?

-Tienes una gran capacidad de observación y deducción. Cuando has adivinado que me paso horas con los videojuegos, has mirado mis dedos. Seguramente habrás visto las marcas del mando de la X-Box. También has deducido que Sarah, que ha salido del bar cuando tú has entrado, estaba conmigo, porque venía de mi dirección. Y no se ha marchado enfadada, al contrario, tenía una sonrisa en los labios, pero salía con prisa, así que no era difícil adivinar que se había ido por temas de trabajo y no porque nos hubiéramos peleado.

Shawn levantó las cejas, pero no dijo nada durante unos instantes. Aquel chico era bueno, muy poca gente se daba cuenta de sus trucos tan rápidamente. Shawn sintió que, por aquella vez, no importaba decir la verdad. No sabía porqué, pero tenía la certeza de que se podía confiar en Chuck.

-Me has pillado – dijo Shawn, sacando la lengua pícaramente -. La verdad es que mi padre me entrenó desde pequeño para fijarme hasta en el más mínimo detalle. Y tengo memoria eidética gracias a mi madre. La policía me interrogó en una ocasión porque después de darles yo una pista sobre un ladrón, creyeron que yo era su cómplice. Y tuve que improvisar e inventarme que lo había visto todo psíquicamente. Desde entonces, soy vidente. Y no me va mal, la verdad.

Shawn miró a Chuck, quien a su vez miraba el suelo, pensativo. Había esperado ver alguna sonrisa, o incluso alguna mueca, pero aquella expresión tan concentrada le desconcertaba. ¿Había hecho mal en contárselo a un tipo a quien acababa de conocer?

-Shawn… - dijo por fin Chuck, levantando la vista y mirando al frente - ¿Alguien sabe tu secreto?

-Em… Pues mi padre y mi mejor amigo.

-¿Y no estás cansado de vivir en un mundo de mentiras? ¿No tienes la sensación de que toda tu vida es una enorme mentira que algún día estallará en tus manos?

Shawn volvió a sorprenderse, más por el tono de voz de Chuck que por otra cosa. Estaba seguro de que estaba hablando de él mismo cuando preguntaba si toda su vida era una mentira. Le hubiera gustado preguntarle porqué se sentía así, pero sabía que, fuera lo que fuera, Chuck no podría contárselo.

-Todos tenemos nuestros secretos, ¿uh? – comentó Shawn, evadiendo la pregunta.

Chuck dibujó una sonrisa triste, y no insistió más en el tema. Caminaron en un cómodo silencio hasta llegar al hotel en el que se hospedaba el informático. Se quedaron quietos unos momentos. Shawn aguardando a que Chuck le invitara a entrar, Chuck decidiendo si quería invitarle o no. Finalmente se decidió por el sí.

(OMG un Shawn/Chuck que no sé de dónde salió xDDDDDD Bueno, a ver, sí sé de dónde salió, porque los dos tienen o tenían esa doble vida y estaban continuamente mintiendo a los demás y sigo pensando que Shawn es bi canónicamente y por supuesto le tiraría los trastos a Chuck que es una monada. En fin, lo dejé colgado justo antes del smut, como suele pasarme)

***


Con lo que a Shawn Spencer le gustaba alardear de sus habilidades psíquicas y de la multitud de casos que había resuelto para la policía, era raro que no hubiera estado presente en el caso más importante de la década en Santa Barbara. Y si hubiera estado trabajando en algún otro caso importante, probablemente hubiera tenido conocimiento de ello. ¿Quizá se había ido de viaje? Haciendo memoria, recordaba haber visto a Guster por la comisaría dos o tres veces, pero solo. No le había extrañado, puesto que en las últimas semanas el amigo de Spencer y su compañera O’Hara habían iniciado una relación sentimental, pero sí que era cierto que les había visto en más de una ocasión lanzándole miradas furtivas y discutiendo ligeramente, como queriéndole decir alguna cosa pero sin atreverse. Carlton pensó que probablemente eran imaginaciones suyas causadas por todo el cansancio acumulado, pero decidió hablar con O’Hara en cuanto tuviera la ocasión y salir de dudas.

El detective aprovechó la hora de almorzar del día siguiente para preguntárselo sin rodeos.

-O’Hara, ¿sabes algo de Spencer? Hace días que no le veo dar la lata por la comisaría, y eso es algo que me extraña bastante.

Cuando la cara de O’Hara se ensombreció y no contestó inmediatamente, Carlton supo que pasaba algo.

-O’Hara, ¿qué ocurre? – preguntó Lassiter con un nudo en el estómago.

Su compañera le miró largamente, luchando consigo misma, hasta que al final cedió. La respuesta dejó helado al detective.

-No sé cómo decirte esto… Shawn recibió una paliza hace unos días. Un tipo relacionado con algún trabajo que Shawn había hecho recientemente, le atacó a la salida de un bar y le apuntó con una pistola – la voz de la joven detective se quebró y algunas lágrimas afloraron a sus ojos – Dios Carlton, si no hubiera sido porque en ese preciso momento un grupo de personas se acercaron alertados por el ruido, quizá ahora Shawn estuviera muerto. ¡Muerto, Carlton!

Carlton no podía creer lo que estaba oyendo. Shawn había sido agredido y había estado en una situación de vida o muerte, y él no sabía nada, nadie le había dicho nada.

-¿Por qué no me habías dicho nada hasta ahora? – cuestionó el detective, pasándose la mano por la cara en un gesto de frustración.

Juliet le miró con cara de culpabilidad, arrepentida.

-No sabes cuánto lo siento, Carlton, pero Shawn pidió expresamente que no te dijéramos nada. No quería que nadie lo supiera. Yo quería decírtelo, pero Shawn insistió tanto que no tuve más remedio. Ni siquiera tenía que saberlo yo, pero Gus me lo contó.

¿Por qué?, quiso saber, pero no encontró el valor para formular la pregunta. Le dolía mucho pensar que después de un suceso tan terrible, Shawn no quisiera su ayuda, y ni siquiera quisiera verle. Era obvio que no eran íntimos amigos ni nada parecido, y buena parte de culpa la tenía él mismo que seguía tratando a Shawn con hostilidad pese a los cálidos sentimientos que el vidente despertaba en él, pero le gustaba pensar que, de alguna forma, Shawn le tenía en alguna estima. Y que no le necesitara en un momento como aquel era algo que no podía soportar.

Se sintió mareado.

-Él está... ¿está bien? – preguntó en su lugar.

-Físicamente no tiene nada grave, pero... – Juliet volvió a dudar – No está bien, Carlton. Él dice que sí, pero no está bien.

Carlton no preguntó nada más, y los dos detectives terminaron su almuerzo en silencio. Después volvieron a la comisaría. Después de todo el ajetreo de los últimos días, el ambiente en contraste era muy tranquilo, y lo que había que hacer era básicamente papeleo. Pero Carlton no fue capaz de concentrarse en el trabajo, sólo podía pensar en Shawn. Le veía siendo brutalmente agredido, con una pistola en la cara, aterrorizado, preguntándose si todo se iba a terminar en aquel preciso instante. Se lo imaginaba haciéndose el valiente delante de sus amigos, haciendo bromas, pero preguntándose por dentro si la siguiente vez que saliera a la calle, aquel animal volvería a por él y saldaría la cuenta. Sintiéndose desprotegido, y asustado.

Hizo falta toda su fuerza de voluntad para no levantarse y salir corriendo en busca de Shawn. Juliet le había dejado bien claro que Shawn no quería verle, y él no era quien para oponerse a su voluntad, lo último que quería era que se sintiera todavía peor. Pero, en el fondo, algo le decía que debía estar con Shawn. No podría volver a mirarle a la cara si no le ofreciera su ayuda en un momento como aquel.

(Un h/c, debía ser por la segunda o por la tercera temporada, no me acuerdo, pero bastante antes del episodio en el que disparan a Shawn)

***


-Spencer… - comenzó a decir el policía, dejando el café sobre la mesa – Ya que estás aquí, quería felicitarte por tu ayuda en el caso de ayer. Hiciste un gran trabajo.

-Guau, Lassie, recibir un cumplido de tus labios no es algo que ocurra todos los días. Me siento halagado – respondió Shawn sorprendido. No debía estar resultándole fácil a Lassiter decir aquello. Shawn no encabezaba precisamente la lista de sus personas favoritas.

-Como dijiste no me gustan mucho tus métodos, y creo que fuiste imprudente al meterte como rehén – prosiguió Lassiter -. Pero entiendo tus motivos y eso dice mucho de ti, Spencer.

Shawn empezó a notar una sensación extraña en su estómago. No era normal que Lassiter fuera tan amable con él. De acuerdo que se había ganado su confianza al convencerle que se saltara el protocolo e hiciera caso de su intuición, pero eso no explicaba este cambio de actitud tan radical.

-Gracias, supongo – fue lo que dijo el vidente, que no estaba muy seguro de lo que se suponía que debía contestarle a Lassiter.

-¿Qué haces esta noche? – preguntó de pronto el detective, cogiendo a Shawn de nuevo por sorpresa.

-Uh… Pues todavía no lo había decidido – Era cierto. Todavía no había descartado la idea de intentar convencer a Juliet de que no acudiera a su cita, pero tampoco había pensado ningún plan alternativo por si Juliet no cedía.

-¿Te apetece que salgamos a cenar? – propuso Lassiter, como el que no quiere la cosa.

Shawn le miró perplejo. ¿Le estaba proponiendo una cita? Ahora que se fijaba, Lassiter no sólo estaba más amable de lo habitual, también se le veía… nervioso. Y tímido.

-¿Tú y yo? ¿Solos? – quiso asegurarse el vidente, por si acaso lo estaba entendiendo todo al revés.

-Sí. Conozco un restaurante que ha abierto hace poco que está muy bien. No suele estar muy concurrido, y el ambiente es tranquilo. Y luego si te apetece podemos ir a tomar algo a Tom Blair’s, no sé, ¿qué me dices?

Shawn se mordió el labio inferior, con un nudo en el estómago. No cabía duda de que Lassiter le estaba pidiendo una cita. Pero, ¿por qué? ¡Si Lassiter le detestaba!

-Oye Lassiter, yo… - No sabía como negarse sin herir los sentimientos del detective, pero no hizo falta decir nada, porque Lassiter leyó en sus ojos lo que estaba pensando. Shawn se sintió mal cuando Lassiter se ruborizó y su rostro adquirió una expresión de arrepentimiento y vergüenza.

-Lo… lo siento – balbució el detective, sin duda deseando que se le tragara la tierra en aquel momento –. Supongo que malinterpreté tus palabras, yo… Olvida lo que te he dicho, ¿vale? Esta conversación nunca ha existido.

Dicho esto, Lassiter cogió su chaqueta y las llaves de su coche y desapareció. Shawn le vio irse con un sentimiento mezcla de culpabilidad y confusión. ¿Qué palabras había malinterpretado?

Entonces recordó lo que le había dicho el día anterior. “¡Estás tan sexy ahora mismo!”.

-Oh, dios – exclamó Shawn, tapándose la cara con la mano. Su buen humor se había evaporado.

(Después del episodio en el que Shawn le llama sexy a Lassie, jeje. Éste tampoco me estaba desagradando, pero me quedé atascada y ahí se quedó, oh well, qué le vamos a hacer)

***


Pero eran ya las siete y Carlton empezaba a estar impaciente. Hacía mucho tiempo que no tenía vacaciones y tenía muchas ganas de pasarlas con Shawn, y le molestaba que Shawn llevara tanto tiempo fuera. Media hora después, empezaba ya a preocuparse y a preguntarse si le habría pasado algo, cuando sonó el timbre de la puerta. Carlton se levantó y se dirigió hacia la entrada, preguntándose quién sería y con una creciente intranquilidad, puesto que Shawn tenía llave de su apartamento desde hacía tiempo (y antes de tenerla, tampoco llamaba al timbre de su casa sino que se las apañaba para colarse dentro de todas formas). Cauteloso miró por la mirilla y lo que vio le cortó la respiración.

Al otro lado de la puerta estaba Shawn... Pero no el Shawn de siempre. Carlton abrió la puerta y le miró sorprendido.

-Shawn, ¿pero qué...?

Shawn puso cara de confusión, frunciendo el ceño.

-¿Shawn? Disculpe, creo que se confunde de persona. Mi nombre es Chad – y se señaló la placa con su nombre en la parte derecha de su camisa.

Shawn se había vestido con la ridícula ropa de mensajero que llevó cuando actuó en aquella horrible telenovela; incluídos los pantaloncitos cortos, los calcetines altos, el pelo, y el maquillaje. También llevaba un paquete, para acabar de completar el disfraz. Carlton se mordió el labio, incrédulo.

Mientras investigaban aquel caso, él y Shawn todavía no estaban juntos, pero ya hacía mucho tiempo que se sentía atraído por el vidente y cada vez le era más difícil ocultarlo. La visión de Shawn vestido con aquella ropa le había excitado muchísimo, y secretamente había grabado los episodios en los que salía el joven Spencer. Jamás se lo había contado a Shawn, pero, y ahora él aparecía en su puerta vestido así. Carlton ya sabía que Shawn no era vidente, él mismo le había contado su secreto hacía tiempo y Carlton lo había aceptado, pero en ocasiones como aquellas, realmente dudaba de si su chico sí era vidente de verdad porque no tenía ni idea de cómo había averiguado que ésa era una de sus fantasías ocultas.

-Disculpe... – volvió a decir Shawn interrumpiendo su ensimismamiento - ¿Es usted Carlton Lassiter? Vengo a entregar un paquete a su nombre.

Estaba claro que la sorpresa que le había preparado Shawn era jugar a que eran dos desconocidos, y el detective tuvo que controlarse para no echarse encima de él en aquel mismo momento. Respiró hondo y se dispuso a seguir el juego.

-Así es, soy Carlton Lassiter.

Shawn le alargó el paquete y Lassiter lo cogió, preguntándose si estaría vacío o habría algo dentro para hacer el juego más interesante. Algo se movió dentro cuando la inclinó ligeramente, así que supuso que sí había algo.

-Firme aquí, por favor – Shawn... Chad, le entregó un impreso y le señaló dónde tenía que firmar. Carlton estaba impresionado de que Shawn se hubiera tomado tantas molestias para que su disfraz fuera lo más auténtico posible.

Carlton firmó y devolvió el impreso a Shawn, dudando de cuál sería el próximo paso. Pero Shawn parecía tenerlo todo pensado.

-Señor, debo comprobar que el contenido del paquete ha llegado en perfectas condiciones. ¿Le importa si paso un momento y me espero hasta que lo abra? Son normas de la casa.

Carlton sonrió y le dejó pasar, casi frotándose las manos pensando en lo que les esperaba. En momentos como aquellos, se preguntaba cómo era que había tenido tanta suerte de encontrar a alguien como Shawn.

(Smuuuuuuuuuuuuuut. Soy lo peor, siempre los dejo colgados cuando llega lo más interesante. Supongo que no tengo imaginación para escribir smut decente)

***


(Y éste iba a ser un multi-chapter que al final se quedó en un capítulo y medio. Pero bueno, el primer capítulo supongo que funciona como one-shot... Lo dejo entero aunque hay cosas que reciclé para Victoria y Juliet. Es antes de que Lassie se divorciara, iría después de Dis-Lodged más o menos)

Aunque era verdad que a Shawn Spencer le gustaba flirtear hasta con un mueble, no se podía negar que con su amiga Juliet O’Hara había algo especial. No sabía si era su ingenuidad, su inexperiencia o qué, pero el falso vidente encontraba especialmente divertido tomarle el pelo a la joven detective.

Ella era bonita, jovial y encantadora; si tuviera que casarse con alguien, probablemente le gustaría que fuera con ella, o con alguien como ella. Además, ¿no hacían una pareja genial? Cualquiera lo hubiera dicho. Y quien hubiera dicho que no, que Juliet pegaba mucho más con Gus por esa absurda afición a los cómics que compartían (aunque él también lo pensara a veces, y aunque todavía no hubiera logrado que su mejor amigo admitiera que a él también le gustaba), Shawn le hubiera demostrado lo contrario. Juliet y él estaban hechos el uno para el otro. Que a los cinco minutos de fingir que estaban casados ya estuviera harto, eso ya lo había olvidado. Que ella frenara todos sus avances, tampoco importaba. Ya se daría cuenta algún día de que él era el hombre de su vida, sólo era cuestión de tiempo.

Pese a estar convencido de esto, tras su frustrado intento de besarla, una sospecha había anidado dentro de él. Algo pasaba; Jules debía tener algún motivo profundo para rechazarle tantas veces. No había otra explicación para que rechazara a un chico tan guapo, simpático y perfecto como él, ¿no? No solían hacerlo muchas chicas, y con las otras lo intentaba mucho menos que con ella. Lo más lógico era pensar que Juliet no quería romper su buena relación de amistad, aunque ese motivo no le convencía demasiado, si fuera así Juliet se lo hubiera dicho. La otra razón más plausible era que Jules no se atreviera a decirle que estuviera enamorada de otro: desde luego si estuviera enamorada de Gus se alegraría por ambos. Pero el pensar que pudiera estar enamorada de Lassiter (que ya tenía experiencia en esto de liarse con sus rubias y jóvenes compañeras de trabajo) ya no le hacía tanta gracia.


Algunas semanas después de que Shawn no besara a Jules sino que “le hablara muy cerca”, la detective le sorprendió proponiéndole una cita. Aquella noche, en un bonito restaurante. Los dos solos, una cena romántica, y quién sabe qué podría pasar después. Pensando que por fin la compañera de Lassiter se había rendido a sus encantos, Shawn no dudó en aceptar encantado.

Habían quedado a las ocho, directamente en el restaurante. Shawn iba vestido de su forma habitual, tejanos desgastados, camisa azul a cuadros y encima una chaqueta de traje, para ir un poco en consonancia con el elegante restaurante. Cuando preguntó por una reserva a nombre de O’Hara, le condujeron a la mesa que le pertocaba, que todavía estaba vacía; Shawn consultó su reloj, eran las ocho y tres minutos. Bien, Jules quería hacerse de rogar un poco, eso le gustaba.

Diez minutos después, Shawn se entretenía leyendo por quinta vez la carta cuando el mismo camarero que le había llevado a la mesa señaló a su acompañante dónde tenía que sentarse. Cuando Shawn levantó la vista, sonriente, preguntándose cómo se habría vestido Juliet para tan especial ocasión, su cara se transformó en un gesto de confusión cuando vio que delante suyo no estaba su amiga, sino un también muy confundido Carlton Lassiter que no sabía muy bien qué hacía el vidente allí.

-¿Lassy? – preguntó Shawn, buscando con la mirada a Juliet, que no parecía encontrarse cerca.

-¿Spencer? – preguntó a su vez Lassiter, sentándose en el asiento vacío enfrente de Shawn - ¿Qué haces tú aquí? No es por nada, pero empieza a ser un poco molesto que me sigas a todas partes.

Shawn frunció el ceño ante el comentario. Algo raro estaba pasando y tenía que averiguar el qué.

-Por muy halagador que eso suene, Carly, te aseguro que esta vez no había intención alguna por mi parte de cruzarme en tu camino. En realidad, esta noche tenía una cita romántica con Juliet, habíamos quedado aquí a las ocho. La pregunta es, ¿qué haces TÚ aquí?

-Yo también tenía una cita con O’Hara. Bueno, no una cita, habíamos quedado para comentar algunas cosas del último caso. Ya me extrañó que me propusiera de quedar en un sitio como éste, pero...

-¿Fue idea suya que quedárais aquí? – cuestionó el vidente, con un nudo en la garganta.

Lassiter asintió.

-¿En tu caso también?

Shawn asintió. Y entonces se hizo el silencio. Ahora Shawn lo veía todo claro. Los contínuos rechazos de Juliet, esas enigmáticas sonrisas, su repentina proposición de quedar para cenar. Por cómo le miraba Lassiter, éste también había comprendido la intención de su compañera.

Juliet quería juntarlos.

A él. Con Lassiter. Con Carlton Lassiter. Con Carlton Lassiter, jefe del departamento de policía de Santa Barbara, once años en el cuerpo, el jefe de departamento más joven.

Shawn se dispuso a hacer algún comentario sarcástico, intentando convencerse de que se trataba de alguna broma por parte de Jules, pero las palabras murieron en su garganta al reparar en la expresión de Lassiter. El detective ya no lo detestaba tanto como antes e incluso podría decirse que su relación era hasta amigable, aún así Shawn supuso que en estas circunstancias tener una cita con él sería lo que menos le apetecería, pero el falso vidente no se encontró con una expresión de enfado o de ira como esperaba, sino que más bien Lassy parecía... avergonzado.

La realidad le golpeó como un mazazo. Jules no sólo había organizado todo eso únicamente porque pensara que los dos eran una monada cuando estaban juntos, Jules lo había hecho porque Lassiter sentía algo por él. Recordó las palabras que le había dicho en el juzgado, durante el caso Hale. “¿Sabes, Shawn? Para ser un vidente, tienes algo justo delante de tus narices que no estás viendo.” Ahora esas palabras cobraban un terrible sentido.

Mientras pensaba en alguna excusa para zafarse de tan comprometida situación, fue el detective el que rompió el incómodo silencio.

-Mira, Spencer... Shawn. No tengo ni idea de cómo O’Hara se ha entera... Da igual. Oye, en una situación normal no tendría ni que molestarme en darte explicaciones, pero creo que esta vez es justo porque supongo que a estas alturas ya te habrás dado cuenta de que aunque tenga ganas de matar a mi compañera por preparar todo esto a mis espaldas, estar aquí contigo es algo que... que no me hace infeliz, sino todo lo contrario.

Shawn estaba sorprendido ante la sinceridad del detective. Notó que su corazón se aceleraba ante sus palabras, pero trató de ignorarlo. Serían nervios, o algo así.

-Pero obviamente esto debe ser una situación muy desagradable para ti – continuó Carlton, jugando con su servilleta y evitando el contacto visual con Spencer – así que eres libre para marcharte, lo entenderé perfectamente. Olvida que todo esto ha pasado y sigamos como hasta ahora, ¿de acuerdo? Mañana te presentas en la comisaría gritando y haciendo payasadas, yo finjo que no me alegro de verte aparecer por allí sino que pongo cara de que ya me has estropeado la semana entera con tu sola presencia, te digo que te largues, tú no lo haces sino que metes las narices en cualquier caso que esté investigando, y todos contentos.

Y ahí estaba. La gran debilidad de Shawn, esa carita de Lassiter que era simplemente irresistible. Esa mirada de cordero degollado, esa expresión de tristeza que siempre que la veía buscaba la forma de borrarla de su rostro. Ya le había pasado cuando se lo encontró borracho una noche en un bar, que tuvo que esforzarse para resolver un caso y darle todo el crédito al detective simplemente porque quería animarlo. Y tampoco había dudado cuando Lassiter le pidió ayuda en el caso de su exsuegro, en cuanto esa carita hizo acto de aparición, Shawn ya estaba totalmente decidido a hacer todo lo que estuviera en sus manos por ayudarle. Y ahí estaba otra vez esa expresión, y Shawn no fue capaz de excusarse e irse como había pensado.

Decidió quedarse. Total, era una cita, tampoco era el fin del mundo. Y aunque fuera con un hombre, Shawn siempre había creído que Lassiter era muy atractivo, sus ojos azules eran fascinantes y para que negarlo, tenía una sonrisa muy bonita. Además últimamente ya no se ponía tanta gomina en el pelo, llevaba un look un poquito más desenfadado (para lo recto que era normalmente el policía) y la verdad es que estaba muy guapo.

Que no es que habitualmente pensara que Lassiter era muy guapo, pero no había nada de malo en admitir que otro hombre era atractivo.

En ese momento llegó el camarero para tomarles nota de lo que querían tomar. Cuando Shawn le dijo lo que quería, Lassiter puso primero cara de sorpresa y después sonrió tímidamente; Shawn supo que había hecho lo correcto quedándose.

Una vez el camarero se hubo marchado, un silencio algo incómodo planeó sobre ellos, Lassy nunca fue un prodigio de las citas como pudo comprobar Shawn durante el caso de los hombres que aseguraban haber sido abducidos por extraterrestres. Pero como Shawn era muchas cosas menos un hombre de pocas palabras, comenzó a hablar de uno de los últimos casos en los que habían estado trabajando juntos –uno de mis casos en los que metiste las narices sin que nadie te llamara, como le corrigió el detective-, y pronto Lassiter estuvo animado y participando activamente en la conversación.

Cuando llegó la hora del postre, Shawn tuvo que admitir que la velada había sido muy agradable. Había descubierto que le encantaba conversar con Lassiter; habían pasado de hablar de trabajo a discutir sobre cine y música, y, aunque pareciera mentira, incluso tenían algunos gustos en común. Lo cierto era que no tenía muchas ganas que la cita terminara.

-Te queda bien esa camisa – dijo Carlton, ligeramente ruborizado. Shawn había olvidado que supuestamente era una cita romántica, y el tímido coqueteo del detective de repente le pareció adorable.

-Gracias – respondió Shawn con una amplia sonrisa – Tú tampoco estás nada mal hoy. Pero dime una cosa Lassy, no tienes demasiada experiencia en citas, ¿verdad?

La cara de Lassiter se ensombreció, y el corazón de Shawn dio un brinco.

-¿Tan mal lo estoy haciendo?

-No, no, vas muy bien, de verdad – y lo decía sinceramente – Es sólo que estoy acostumbrado a salir con gente mucho menos cortada que tú. Pero no digo que sea malo, seguro que a las mujeres con las que has salido les encanta esta actitud.

Lassy pareció relajarse un poco, lo cual alivió sobremanera al vidente, cada vez más interesado en lo que pensaba o sentía su cita.

-En realidad, creo que a las mujeres les gusta más una actitud como la tuya, se suelen aburrir de mí. Me dicen que soy muy serio.

-Bueno, Lassy, tendrás que reconocer que no eres la alegría de la huerta precisamente – Shawn medio sonrió burlonamente, pero terminó la frase rápidamente antes de que Lassiter se lo volvier a tomar como una crítica -, y puede que no causes la mejor de las impresiones en un primer momento, pero una vez te das a conocer, eres un tipo muy interesante. Al menos, te puedo asegurar que eres de las personas más sorprendentes que conozco, y siendo yo como soy, eso es mucho decir.

-Gracias, supongo – respondió Lassiter complacido.

-Y además Jules me chivó que eres un crack a la Wii, así que eso te hace ganar muchos puntos, Carly.

Shawn le guiñó un ojo y Lassiter se sonrojó, claramente anotando mentalmente otra razón para matar a su compañera al día siguiente.

-¿Sabes una cosa, Lassy? Creo que tú y yo tenemos más cosas en común de las que podríamos haber imaginado en un primer momento. A mí me pasa como a ti, que no soy hombre de segundas citas. Rara es la vez que salgo con la misma mujer dos veces.

Lassiter puso una mueca de asombro, con cara de parecerle inconcebible que Shawn estuviera comparando sus situaciones, claramente tan opuestas.

-Em, Spencer, no es por nada, pero creo que la razón por la que no sales más de una vez con la misma mujer es bastante diferente a la razón por la que yo no lo hago...

-Bueno, claramente el final de la primera y única cita es bastante más satisfactorio en mi caso – Lassiter frunció el ceño y Shawn rió– pero míralo de esta forma: ni en tu caso ni en el mío hay conexión. Salimos con ellas, pasamos un rato agradable, o un rato desagradable, las dejamos en casa o pasamos una noche apasionada, pero al día siguiente, nada. Jamás hubo un ‘click’ que nos dijera que estábamos con una persona con la que valía la pena hacer el esfuerzo de salir una segunda vez, de pensar que aquello llevaba a alguna parte. ¿Qué opinas?

Lassiter pareció considerarlo.

-Hombre, visto de esa manera, tiene sentido. Ahora que lo dices, no soy capaz de recordar si alguna vez tuve esa conexión que mencionas con Victoria. Si la tuve, está claro que la perdí en algún momento y no pude volver a recuperarla.

Shawn se puso tenso en cuanto Carlton mencionó a su exmujer. Aunque no la conocía de nada, ni tenía intención alguna de hacerlo, siempre había sentido rencor hacia ella, por lo desgraciado que era Lassiter desde que se habían separado.

-¿Todavía quieres volver con ella? – preguntó, cautamente.

-Na, seguramente pronto nos divorciemos definitivamente. Es cierto que últimamente hemos logrado mantener algunas conversaciones civilizadas, pero después del asunto de su padre, me dí cuenta de que no tenía ninguna intención de volver a ser parte de su vida. Me fastidia admitir que he fracasado, pero tengo que seguir con mi vida.

-Bien dicho, Lassy – reafirmó Shawn, disimulando el alivio que sentía -. Y hablando de tirar para adelante, ¿no te has parado a pensar que a lo mejor tu problema con las mujeres es que sean, precisamente, mujeres?

-Qué quieres decir, ¿si soy gay?

Shawn asintió con gesto serio, mostrándole al detective que no tenía ninguna intención de burlarse de él en caso de que la respuesta fuera afirmativa.

-Sinceramente, no lo sé – fue la respuesta de Lassiter tras unos instantes de reflexión – Llevo un tiempo planteándomelo, pero no es algo fácil, como te puedes imaginar. Sé que me gustas tú, pero… No sé si eso me convierte en gay, en bi, o simplemente en un tipo con muy mal gusto.

Shawn sonrió, sintiendo mariposas en su estómago. Si unos días antes alguien le hubiera dicho que esa sería su reacción al escuchar una confesión de los labios del hombre con el que no hace tanto se llevaba a matar, le hubiera tomado por loco.

-¿Has salido con hombres?

-En las últimas semanas he salido con algunos, sí – confesó el detective.

-¿Y qué tal la experiencia?

-Pues… Algo mejor, pero no demasiado. Supongo que al ser algo tan nuevo para mí todavía tengo que acostumbrarme y todo eso… Pero tampoco he llegado a sentir con ninguno esa conexión de la que hablabas.

-Te entiendo – y Shawn se sorprendió a sí mismo pensando que no deseaba que Lassiter llegara a sentir esa conexión con nadie. Con nadie, excepto con él. Empezaba a preguntarse si en realidad Jules había organizado esta cita a escondidas no sólo porque supiera que Lassiter sentía algo por él, sino porque sospechara que Shawn también sintiera algo hacia el detective. Pero era imposible, ¿no?

Ya no estaba tan seguro.

Lassiter pidió la cuenta e insistió en invitarle, cosa a la que Shawn no se opuso. Una vez hubo pagado, los dos hombres salieron del restaurante, y Lassiter se ofreció a acompañarle hasta el lugar donde tenía aparcada su moto.

-Bueno… – dijo Lassiter una vez hubieron llegado, con indecisión – Te doy las gracias por la velada, Spencer. Obviamente tú querías una cita romántica con O’Hara y yo no soy nada remotamente parecido, pero ha sido un bonito gesto que te hayas quedado. Muchas gracias, de verdad.

Era cierto que Shawn quería una velada romántica con Juliet, pero en aquellos momentos, pensó que seguramente, con ella no estaría sintiendo ese cosquilleo que le había entrado desde que Lassiter le había dicho que le gustaba.

-Yo también he pasado una velada muy agradable, Lassy, y te lo digo en serio.

Lassiter le sonrió y le deseó las buenas noches. Pero todavía se quedó quieto unos instantes antes de darse la vuelta para irse, y Shawn supuso que estaba esperando algún tipo de gesto suyo que le animara a dar el paso lógico después de una cita.

Shawn dudó, por una parte quería comprobar si Jules tenía razón en sus sospechas y a Shawn le gustaba más el detective de lo que pensaba, pero por la otra estaba aterrado y nervioso por estar planteándose el besar a un hombre. Se notó las palmas de las manos sudorosas, se las limpió en los tejanos mientras trataba de calmar su corazón que latía descontrolado en su pecho. Finalmente tomó una decisión. “¿Qué diablos?”, pensó, mientras ponía sus manos en la cintura del detective y se inclinaba hacia él, “soy Shawn Spencer, nunca he temido nada y siempre he tomado riesgos. Y qué mejor momento que ahora para ser valiente”. Y le besó.

Fue un beso corto, un contacto ligero con los labios del policía, y no le desagradó en absoluto. Era una sensación totalmente nueva, y eso era algo que solía gustar a Shawn. En cuanto se retiró, miró a Lassiter, que se veía bastante sorprendido de que Shawn hubiera tomado la iniciativa. Shawn no tuvo mucho tiempo para analizar la situación, por eso, porque antes de darse cuenta Lassiter había puesto una de sus manos detrás de su cuello y le había atraído hacia sí, uniendo sus labios de nuevo. Pero esta vez el detective no se contentó con un beso rápido, más un roce que otra cosa, sino que le dio un beso apasionado que le dejó sin respiración.

Cuando finalmente se separó, Shawn se sintió como una adolescente a la que le acababan de dar su primer beso. Respiraba con dificultad, tenía las mejillas ruborizadas –lo notaba- y trató de disimular que le temblaban las rodillas. Lassiter le miró en un gesto de satisfacción, le volvió a susurrar buenas noches y se alejó camino de su coche.

En cuanto se le pasó la impresión, Shawn se pasó un dedo por los labios y sonrió, pensando en lo inesperados que habían sido los acontecimientos del día en relación a lo que él llevaba tanto tiempo planeando.

Bueno, no había sido la cita de sus sueños con la guapa Juliet O’Hara, pero en esos momentos no le importaba demasiado. Tendría que pensar en hacer algo bonito por la detective para darle las gracias.

***


Y ya está, tengo alguno más pero no valen la pena. A ver si después de esto me animo a escribir algo nuevo, o a cambiar un poco de fandom, que siempre acabó en el Shassie xD

 
 
Current Music: The Killers, "A Dustland Fairy Tale"
 
 
 
lea1-santome: caseylea1santome on February 17th, 2011 11:21 pm (UTC)
No te subestimes!
Te diré que escribes muy bien, y estoy segura que los que tienes guardado sí vale la pena.
Tienes que acabarlos, sobre todo el de Chuck/Bryce, .
y me he dado cuenta que nunca has escrito un Peter/Neal.

me han gustado mucho.
Hide-fan: [Chuck] Bryce Larkinhidefan on February 18th, 2011 12:27 am (UTC)
El Chuck/Bryce me da penilla dejarlo inacabado, pero realmente ya no tenía donde salir, estaba llegando a un punto en el que estaba dando vueltas sobre lo mismo una y otra vez. Igual si encontrara la manera de darle una vuelta de tuerca pero está bastante complicado.
Y no, nunca he escrito Peter/Neal, supongo que nunca se me ha ocurrido ninguna idea interesante para escribir sobre ellos. Pero es lo que decía, salirme del Shassie, o de Chuck, es bastante raro xD

Gracias :)
wesleyosowesleyoso on February 19th, 2011 12:21 am (UTC)
Tia, el de Bryce vivo, me encanta!! ya podías acabarlo...
Y bueno, el más favorito, el de Shawn apalizado!! tiene una pinta genial!!!! ese el que más mola, y luego el de Lassy invitando a cenar a shawn, después de que le llamara sexy...
Tia, tienen muy buena pinta todos!! pero esos tres mis favoritos!!!

O ataca otro fandom!! Pero vamos, una pena que el de shawn apalizado se quede huérfano!!!XD
Besines guapa
Hide-fan: shawnhidefan on February 19th, 2011 11:43 am (UTC)
Creo que el de Shawn apalizado lo dejé porque me quedé atascada en la parte en la que le pegan la paliza y ahí se quedó xD Y viendo que en el canon Shawn no sabe qué es el estrés post-traumático, pues... xDDD

Supongo que el siguiente será de otro fandom, pero ya veremos, que cuando mi mente se emperra en algo, es difícil sacarla de ahí.